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Disfunción del Piso Pélvico

 

¿QUÉ ES EL PISO PÉLVICO?

El piso pélvico es un sistema de músculos y ligamentos que  cierran el suelo del abdomen y que conforma una especie de diafragma manteniendo la vejiga, el útero y el recto en posición correcta y en suspensión en contra de la fuerza de la gravedad.

Estos músculos desempeñan casi todas las funciones de dicha zona, entre las que cabe citar la función sexual, el control de los esfínteres y el sostén de los órganos vitales.

Normalmente estos músculos no se ejercitan de forma voluntaria, por ello muchas mujeres y hombres no son conscientes de su localización anatómica.

DISFUNCIÓN DE PISO PELVICO

La disfunción del piso pélvico altera de forma importante la calidad de vida del paciente, originando problemas  no solo fisiológicos sino también psicosociales. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres, se calcula que 4 de cada 10 mujeres padece incontinencia urinaria. Esta cifra se incrementa con la edad y con el número de partos.

El proceso de defecar requiere un esfuerzo coordinado de diferentes músculos. El piso pélvico esta hecho de varios músculos que soportan el recto como una hamaca. Cuando un paciente siente la necesidad de evacuar, estos músculos se relajan y permiten el vaciamiento del recto; al estar relajados estos músculos, los músculos del abdomen se contraer para ayudar a empujar la materia fecal fuera del recto. Los pacientes con disfunción del piso pélvico tienen una tendencia a contraer en lugar de relajar los músculos del piso pélvico durante la evacuación, por lo que cuando intentan vaciar el recto empujando sobre una masa de músculos que están contraídos y no permiten la salida de la materia fecal.

CAUSAS DEL DEBILITAMIENTO DEL PISO PÉLVICO

Existen varias causas y factores de riesgo que inciden o agravan su deterioro, aunque la mayoría de ellos son prevenibles y su adecuado conocimiento contribuiría a evitarlos.

Embarazo y parto: Constituye la principal causa del debilitamiento. Cuando la mujer está embarazada, la presión abdominal aumenta a medida que el bebé aumenta de peso y tamaño. Como consecuencia, el suelo pélvico debe realizar un esfuerzo mucho mayor. Además, la distensión de estos músculos aumenta cuando el bebé pasa a través de ellos en el parto.

Por otro lado, la vida que vivimos, obliga a la mujer a mantener su figura, por esto es normal tras el parto realizar ejercicios físicos (abdominales,aerobics.) que en lugar de favorecer la recuperación de su cuerpo lo deterioran, ya que contribuyen a cargar el suelo pélvico sin antes haberlo recuperado.

Deporte: Aquellos que requieren saltos o impactos (baloncesto, footing, aerobic, etc.) y/o aumentan la presión intraabdominal, debilitan la musculatura del suelo pélvico.

Menopausia: Igual que el resto de los músculos, cuando no se ejercitan simplemente se van atrofiando con el paso de los años. Además, con los cambios hormonales de la menopausia, pueden producirse pérdida de flexibilidad en los mismos.

Intervenciones quirúrgicas de la zona del periné (cirugía de próstata, de útero.)

Herencia: Existen pacientes con mayor riesgo de padecer disfunciones de suelo pélvico.

Ciertas profesiones de riesgo: Deportistas, cantantes, músicos de instrumentos de viento, etc.

Otros factores: Obesidad, estreñimiento crónico, tos crónica, alergias (estornudos), la menopausia,  el envejecimiento y  el uso crónico de esteroides, etc.

¿QUÉ OCURRE CUANDO EL PIOS PÉLVICO SE DEBILITA?

La existencia de alteraciones en estos músculos puede provocar a corto o largo plazo las siguientes afecciones:

Incontinencia urinaria

Incontinencia fecal y/o de gases

Prolapsos: Es el descenso parcial o total de los órganos internos de la cavidad intraabdominal tales como la vejiga (cistocele), el útero (histerocele) o el recto (rectocele).

Disfunciones sexuales

Dificultad miccional (dificultad para orinar).

INCONTINENCIA FECAL Y/O DE GASES

La incontinencia fecal es la pérdida de la capacidad de controlar voluntariamente la evacuación del contenido intestinal, ya sean heces o gases.

Esto provoca una pérdida involuntaria de heces del recto en momentos inesperados. Es más común en las mujeres y en las personas mayores de ambos sexos.

incontinencia completa: El paciente que ha perdido totalmente el control de las heces sólidas

incontinencia parcial: aquel con ensuciamiento o escapes de gases o heces líquidas

Para descubrir la gravedad del síntoma de incontinencia es útil un diario defecatorio que el paciente rellenará durante unas semanas, ya que la valoración personal del síntoma es muy cambiante.

Así mismo, es conveniente utilizar una puntuación de gravedad que incluya el grado de afectación social del enfermo.

Podríamos considerar que existe incontinencia fecal grave en aquellos pacientes con lesiones traumáticas o neurológicas graves, fracasos de cirugía reconstructiva y atresia anorrectal.

SINTOMAS

Para la mayoría de la gente, la evacuación es una función fácil y automática. Para algunos individuos, el proceso de evacuación puede ser difícil. Los síntomas de la disfunción del piso pélvico incluyen el estreñimiento y la sensación de un vaciamiento incompleto del recto cuando tienen unos múltiples intentos de evacuación en un pequeño periodo de tiempo. Esta materia fecal residual en el recto puede salir sin que el paciente lo note, por lo que existen también reportes de incontinencia en esta enfermedad.

TRATAMIENTO

Medios, técnicas para el tratamiento médico de estas alteraciones, sin necesidad de pasar por el quirófano y con resultados buenos o excelentes en más del 90% de los pacientes.

Biofeedback: "Se aprende a ejecutar una respuesta cuando vemos el resultado de nuestra acción".

Sobre este concepto tan sencillo se basa una de las técnicas más útiles para la reeducación activa del periné. El biofeedback consiste en el aprendizaje de la contracción voluntaria de los músculos del suelo pélvico. El paciente puede observar en un monitor cómo va trabajando la musculatura, lo que le permite identificar la zona correctamente, distinguir la correcta ejecución de los ejercicios y valorar el grado de mejoría que va logrando con el tratamiento.

Electroestimulación: Consiste en la estimulación eléctrica de los músculos del suelo pélvico, lo cual produce como consecuencia un incremento del tono, fuerza y resistencia muscular, además de producir analgesia en la zona. La electroestimulación es un tratamiento indoloro y carece de efectos secundarios y de complicaciones.

Neuromodulación periférica: Consiste en la estimulación eléctrica del nervio tibial posterior, lo cual tiene como objetivo inhibir las contracciones involuntarias del músculo de la vejiga, reduciendo así la frecuencia y la urgencia urinaria, además de disminuir es escape urinario involuntario.

Gimnasia Abdominal Hipopresiva: Se trata de una serie de ejercicios activos dirigidos a potenciar el suelo pélvico dentro del conjunto de cadenas musculares. Este trabajo activo se realiza en hipopresión, o sea anulando la presión que ejercen los abdominales y el diafragma sobre el suelo pélvico.

Es una de las herramientas más valiosas y constituirá la forma en que el paciente podrá mantener los resultados positivos a lo largo del tiempo.

Fortalecer los músculos del suelo pélvico te ayudará a:

Devolver o mejorar el control de la vejiga en problemas de incontinencia urinaria.

Conseguir una estática pélvica equilibrada.

Facilitar el parto al producirse menos desgarros (y posiblemente evitar una episiotomía) con menor dolor y pronta recuperación postparto.

Incrementar la circulación sanguínea en la zona rectal y genital, ayudándote a curar más rápidamente un desgarro, cicatriz o episiotomía y reducir la posibilidad de hemorroides.

Evitar el prolapso del útero, vejiga, recto...

Volver a tus actividades normales sin temor a la incontinencia cuando rías, tosas, estornudes o saltes.

Acelerar el proceso de recuperación postcirugía (uroginecológica, de próstata, fístulas...) previniendo así la instauración de la incontinencia.

Tratar disfunciones sexuales (vaginismo, anorgasmia, dispareunia, impotencia.)